Cambiar el sentido, diseñar tu suerte

Cambiar el sentido, diseñar tu suerte.

cambiar el sentido diseñar tu suerte

Por alguna razón, a todos nos gusta armar un rompecabezas y ver surgir la Imagen de la totalidad. Es evidente que para apreciar la belleza de una persona, una flor, o un poema, como ejemplo, debemos ver la totalidad. En este sentido, es interesante señalar que las palabras inglesas whole (“entero”, “totalidad”) y health (“salud”) derivan de la misma raíz. No es sorprendente que la poca salud de nuestro mundo actual guarde una proporción directa con nuestra incapacidad para verlo como una totalidad.

Por tanto, hoy, más que nunca, se necesita el pensamiento sistémico porque la complejidad nos abruma. Quizás, por primera vez en la historia, la humanidad tiene capacidad para crear más información de la que nadie puede absorber. Esta humanidad puede alentar mayor interdependencia de la que nadie puede administrar.  También es capaz de impulsar el cambio con una celeridad que nadie puede seguir. Cambiar el  sentido, diseñar tu suerte.

En esta línea, la escala de complejidad actual no tiene precedentes. Así, nos rodean ejemplos de “fallos sistémicos”, problemas como el calentamiento global, el agotamiento del ozono, el narcotráfico internacional, los déficits comerciales y presupuestarios, etc. En todo caso, son problemas que no tienen una causa simple y local. De forma análoga, las organizaciones se desquician, a pesar de productos innovadores y lucidez individual; la causa está en no poder integrar diversas funciones y talentos en la realidad productiva.

Según lo expuesto, la complejidad puede erosionar la confianza y la responsabilidad, de acuerdo a muletillas tales como “es demasiado complejo para mí” o “no puedo hacer nada, es el sistema”. En consecuencia, el pensamiento sistémico es el antídoto para esta sensación de impotencia que sienten muchos mientras ingresamos en la “era de la interdependencia”. El pensamiento sistémico es una disciplina para ver las “estructuras” que subyacen a las situaciones complejas y poder discernir cambios de alto y bajo apalancamiento. Así, al ver la totalidad aprendemos a alentar la salud. El pensamiento sistémico ofrece un lenguaje que comienza por la reestructuración de nuestro pensamiento.

Por consiguiente, sin pensamiento sistémico no hay incentivos ni medios para integrar las disciplinas de aprendizaje una vez que se introducen en la práctica. Como “quinta disciplina”, el pensamiento sistémico constituye la piedra angular del modo en que una organización inteligente piensa acerca del mundo. Cambiar el sentido, diseñar tu suerte.

 

En el siglo XXI, para hallar un punto de equilibrio en la mayoría de las situaciones empresariales hay que comprender la complejidad dinámica, no la complejidad de los detalles; la interdependencia. El equilibrio entre el crecimiento en el mercado y la expansión de la capacidad es un problema dinámico. El desarrollo de una mezcla beneficiosa de precio, producto (o servicio), calidad, diseño y disponibilidad para obtener una posición fuerte en el mercado, se debe abordar desde la economía circular. Así, la mejora de la calidad, la reducción de los costes totales y la satisfacción sostenida de los clientes es un problema dinámico factible.

 

Finalmente, decir que la realidad está constituida por círculos pero vemos líneas rectas.  En esto radica el comienzo de nuestra limitación como pensadores sistémicos. Cambiar el sentido, diseñar tu suerte. ¿Economía circular?

 

 

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