El Clima del Aula

El clima del aula es uno de los factores más importantes a tener en cuenta en los últimos años por parte de los docentes. Antes de la LOGSE no se ponía especial atención a este tema. Sin embargo, a partir de la obligatoriedad hasta los 16 años, la comunidad docente se dio cuenta que las aulas tenían mucha diversidad, ya que se constataba más que nunca que eran un reflejo de la sociedad. Por tanto, era necesario comenzar a preocuparse por la adecuada convivencia, íntimamente ligada al clima. En la actualidad es un tema al orden del día y hay diferentes enfoques para conseguir un clima adecuado que promueva el correcto proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

El aula forma parte de la estructura del centro, por lo que para conseguir un buen clima en el aula se ha de contar con un respaldo institucional. Sólo de esta manera se tomarán decisiones arropadas de forma intencionada por el centro, para permitir el desarrollo de competencias básicas. El clima supone una interacción socio-afectiva producida durante la interacción en el aula y engloba varios elementos que interaccionan entre sí.

 

La distribución de espacios tiene un papel importante a la hora de conseguir un clima adecuado en el aula. En la actualidad los grupos son más pequeños y se atiende a los alumnos de manera más individual. La disposición de las mesas es una característica física de la clase, que está muy relacionada con la metodología que se quiera llevar a cabo para conseguir y mantener la atención del alumnado. Según Vaello (2011), los cambios en las aulas son necesarios; si se mantiene la misma disposición durante todo el curso, se favorece la formación de subgrupos. Ejemplos: en forma de U, en forma de O, en parejas controladas, etc.

 

La metodología es un factor que puede condicionar mucho el clima del aula. Está en la mano del docente propiciar una metodología adecuada para la consecución de objetivos educativos; clases participativas conllevan la interacción de sus miembros; en la clase magistral el trabajo del alumn@ es mucho más pasivo; los trabajos en grupo promueven tareas de apoyo entre alumn@s; mientras la clase individual propicia un clima distinto. Según Martínez (1996), “el clima de clase es un fenómeno que se genera por cada materia, cada año, por cada grupo de alumnos y por cada profesor, por lo que su intervención deberá situarse en el marco de la acción tutorial, dentro de cada aula, partiendo de cada profesor y grupo de alumn@s”.

 

El alumnado es un colectivo muy determinante de las variables que afectan al clima del aula. Las variables personales de los alumn@s realizan aportaciones a la dinámica de la clase: edad, nivel de autoestima, motivación, procedencia sociocultural, etc. El docente debe conocer la realidad de los alumn@s de hoy en día, condicionado por el contexto que los rodea, los tipos de familias, intereses, etc..

 

 

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