Marshall Cavendish Education explora el éxito del aprendizaje del s. XXI.

Los avances digitales, junto con la evolución demográfica y la globalización, son los principales contribuyentes a los cambios en los requisitos necesarios en la industria de la educación. Uno de los desafíos más cruciales que enfrentamos ahora es cómo los estudiantes pueden estar preparados adecuadamente para que puedan prosperar en un mundo dinámico y en rápido movimiento, donde las carreras en las que algún día se alisten todavía no existen y las oportunidades de trabajo actuales que son estudiadas se habrán vuelto obsoletas cuando estén listos para la fuerza de trabajo. ¿Cómo puede la educación mantenerse relevante y que el nuevo siglo suponga el aprendizaje del siglo?.

Este fue el tema de discusión en la quinta Conferencia Marshall Cavendish Education en Singapur. Con el tema ‘Poner el cambio en Contexto”, el evento bianual, organizado por Marshall Cavendish Educación, un reconocido proveedor mundial de soluciones educativas, reunió a algunos de los expertos locales y extranjeros más influyentes en la educación a compartir sus ideas sobre el aprendizaje holístico a través del uso del currículo, la tecnología y el desarrollo profesional para empoderar a los docentes e involucrar a los alumnos.

No hay duda de que un enfoque sólido es una necesidad para el aprendizaje integral, que si se hace bien, puede garantizar una transición suave y eficiente de la escuela al lugar de trabajo. Sin embargo, ¿son las habilidades que se enseñan en las escuelas hoy en día lo suficiente ágiles como para satisfacer las demandas del s. XXI?. ¿Economía del siglo? En el mundo rápidamente cambiante, impulsado por la innovación, en el que vivimos, poder leer, escribir y resolver problemas aritméticos ya no es suficiente para los empleadores. La generación futura debe ampliar estos rasgos al adquirir y ser capaz de demostrar habilidades de pensamiento creativo, capacidad

 

para resolver problemas, comunicarse y colaborar con el fin de llamar la atención de posibles empleadores que podrían ofrecerles oportunidades para crecer y brillar. Con la evolución demográfica y la globalización, los estudiantes deben llegar a ser una generación que valora la tolerancia, la justicia social, la apertura mental, la empatía, y un profundo respeto a los demás para tener éxito en el siglo.

Para hacer esto bien, las escuelas deben convertirse en centros de aprendizaje que ofrezcan una plataforma para que estos estudiantes sigan haciendo preguntas, generando confianza, siendo curiosos y siendo curiosos en todas las cuentas. En la actualidad, es evidente que las escuelas siguen dominadas por docentes que realizan exámenes regulares para evaluar a los estudiantes. Demasiado énfasis se coloca sobre el resultado o el grado, pero con el siglo XXI ya listo, los educadores deben aceptar el cambio y avanzar hacia un enfoque en el proceso más que en el resultado para que los estudiantes puedan mejorar mucho en áreas tales como el desarrollo del razonamiento y la explicación del concepto. El papel de las instituciones académicas y los educadores es enseñar a los estudiantes los métodos metacognitivos, el análisis de los propios procesos de pensamiento, y la capacidad de aprender a aprender para ponerlos en una buena posición para los desafíos futuros.

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