Pacto de enseñanza: Sumar variables de contenido

Si analizamos cualquier trabajo en el año 1900, y lo comparamos con  el momento actual (2020), los trabajadores no estarían preparados para los avances acaecidos. En el caso de la educación, por sorpresa, más de un siglo después, la práctica apenas ha cambiado. Por tanto, algo falla. Se necesita un pacto de enseñanza: sumar variables de contenido.

Pacto por la educación
Pacto por la educación

Dado que los alumnos deben construir sus propios significados sobre los contenidos escolares, es necesaria la ayuda del profesor para construir estrategias de ayuda (Coli, C. y otros 1991). Partiendo de esta idea básica, la integración de las variables estructural y funcional de la enseñanza, debe realizarse en la propia elaboración y realización de los diseños curriculares. Así, se tendrán en cuenta  las diferentes situaciones de interacción propiciadas en el proceso de enseñanza-aprendizaje, desde dos perspectivas: la acción de enseñanza y desde la actividad que realiza el estudiante, al enfrentar las tareas de aprendizaje. 

En el primer caso, desde la perspectiva de la acción de enseñanza, es vital la ayuda pedagógica proporcionada al estudiante. La misma, actúa de andamiaje entre ideas y operaciones que desarrolla el interventor educativo en la zona de desarrollo potencial. Para ello, se necesita el conocimiento, por parte del estudiante, de un repertorio de normas a aplicar en el proceso enseñanza-aprendizaje. Por tanto:

  • Toda acción de enseñanza debe adecuarse funcionalmente al estudiante. Esto implica que toda acción se sitúa entre los umbrales de desarrollo real y potencial, en caso de situaciones problemáticas. El conflicto generado, al enfrentar al estudiante a la tarea, se puede resolver con ayuda.
  • Cuando el profesor presenta una tarea, debe propiciar en el estudiante autoreflexiones sobre lo que ya sabe en relación a la misma. Así, el estudiante se enfrentará a conocimientos aprendidos, estrategias y modo de abordar la actividad. Se trata, de estimular en el estudiante la organización necesaria para dar contexto a nuevas situaciones de aprendizaje y establecer fuentes de relación entre contenidos estructurales y funcionales.
  • Los objetivos se deben explicitar y concretar tanto en los diseños curriculares como en las programaciones de aula. Esto incluye los objetivos referidos a conocimientos como las funciones que tiene que procesar el estudiante. De esta manera, se decidirán las actividades adecuadas para conseguir integrar los objetivos. Es decir, promover el uso de estrategias y contextualizar su adquisición en la interacción que define el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • Es preciso transcender la especificidad situacional para favorecer la transferencia del uso de estrategias a nuevos problemas o situaciones inéditas. Ésto implica, que las estrategias tienen que enseñarse/aprenderse en un contexto significativo, y, además, facilitando al sujeto, sus posibilidades de aplicación a otros contextos. Así, teniendo en cuenta la dificultad del estudiante, habría que diversificar los modos de acceso al aprendizaje, insertando las tareas en contextos reales o simulados. Desde este punto de vista, parece conveniente en la intervención, mantener constante el contexto de aprendizaje de estrategias y diversificar los medios o recursos. Otra opción, es aplicar las mismas estrategias a diversos conocimientos para provocar en los estudiantes vivencias de globalidad.
  • Se deben generar situaciones de «conflicto» (Piaget, J. 1978, Varios, 1991), que propicien en los estudiantes la búsqueda de soluciones. Así, con otras fuentes de información, nuevos enfoques, o selección de estrategias apropiadas, se produce la salida de lo previsible (asociada a aprendizajes formales). Se acentúa así, el grado de incertidumbre y la apertura a lo imprevisto. Aspectos necesarios para potenciar la implicación  en el proceso de aprendiza. Por tanto, la capacidad de pensar no se consigue a través de la enseñanza, sino poniendo las condiciones adecuadas; entre ellas, plantear problemas, dentro de los límites de las zonas real y potencial del desarrollo (Vygotsky, 1979), y no dar soluciones axiomáticas a los mismos.
  • Son vitales acciones de retroalimentación o feedback, que permitan valorar los efectos de su propia actividad. Así, se facilita  la reincorporación de aquellos «modos» de hacer autosancionados como válidos y eficaces.
  • Finalmente, la dimensión unitaria de la persona «llama» a una reintegración multidimensional. Los aspectos cognitivos, con ser el motor de la conducta, no pueden ser desligados del conjunto de las dimensiones humanas -afectivas, sociales, estéticas, éticas…-. Según Bruner, «las personas “persensan”: perciben, sienten y piensan a la vez. Actúan dentro de los límites de lo que “persensan”. Podemos abstraer cada una de estas funciones del total, pero al hacerlo con excesiva rigidez, perderemos de vista que deben mantenerse en relación. Sólo así, y unidos en aquellas imágenes, historias y casos similares a través de los cuales se da coherencia y relevancia cultural a nuestra experiencia» (Bruner, J. y Haste, H., 1990, pág. 91). Esto implica ya, a nivel de definición de objetivos de aprendizaje, una integración de dichos objetivos en los propios diseños curriculares y en las propias programaciones de aula, referidos a:
    – los conocimientos a adquirir –saber-.
    – los procedimientos a emplear –saber hacer-.
    – las actitudes a desarrollar –saber ser-.

En el segundo caso, desde la perspectiva de la actividad que realiza el estudiante, es indispensable que se implique activamente en su proceso de aprendizaje. De este modo, establece un control consciente respecto a los modos en que se enfrenta y realiza las tareas. Este control -autocontrol- sobre su propio proceso de aprendizaje, precisa de reflexiones sobre los modos en que se aprende, con el fin de implementar el nivel de conciencia sobre lo que se hace -metacognición- Y ello requiere un particular modo de enfocar el estudio; desde la investigación experimental se ha demostrado que si el alumno es consciente de la forma en que aprende, puede convertirse en un aprendiz más eficaz.

INGENIU apuesta por un pacto de enseñanza:  sumar variables de contenido. ¿Qué opinas?

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