Porque cada niño es diferente … especial

Hablando de niñ@s, los hay tranquilos, plácidos, que se contentan con todo lo que les propongamos, que duermen relajados y que apenas lloran. Otros tendrán una mayor actividad, serán risueños, inquisitivos, investigadores, sonrientes. Otros se enfadarán con más facilidad, desbordándonos con sus demandas y cambios de humor.

Igual que algunos de nosotros somos más expansivos, habladores, caprichosos, empáticos, con tendencia a la cólera, tímidos, reservados,  soñadores… también  lo  serán nuestros hijos y parte de nuestra labor de padres es reconocer y respetar

sus características particulares, guiándolos para aprender a vivir en sociedad y una grata relación con los demás, pero siempre desde el respeto y el cariño.

 

El entorno va a influir poderosamente en la formación del carácter de cada niño, pero partiendo de su temperamento. A medida que crezca se va a ir enfrentando a retos y cambios enormes, los más importantes de su vida: comunicarse, hablar, moverse de manera autónoma, descubrir los alimentos, son esos primeros hitos en el desarrollo que pueden modificar un comportamiento general y que lo harán de manera positiva si son acompañados por sus padres generosos, pacientes y entregados.

 

Quizá el momento más duro para el niño pequeño es el descubrimiento del yo. Es decir, de que es una persona independiente de su madre, alguien con capacidad de decidir. Y da miedo, mucho miedo. Por un lado quieren tomar decisiones, a veces sin entender de que se trata. Han descubierto el poder del “no”. Y con el “no” comienza una etapa desconcertante. Ese niño amable y complaciente tiene rabietas. Nada le parece bien. Quiere comer pero nada de lo que le des le gusta. Quiere irse a jugar pero no quiere que te separes pero quiere que te separes. Vamos, que no sabe lo que quiere porque está descubriendo la capacidad de querer algo por si mismo.

 

Cuando más hayamos sido capaces de dejarle decidir conforme a sus necesidades cuando era un bebé más llevadera es esta etapa. Pero influyen muchos factores, algunos externos como nuestra propia organización familiar, cansancio, preocupaciones, ayuda que recibamos. Nuestro carácter también influye y si somos personas impacientes o que se enfadan con facilidad les será más complicado llegar a conectarse con nosotros y que entendamos que está casi volviéndose loco de incertidumbre, emoción, miedo y alegría al abrirse a la experiencia de construir su personalidad y su capacidad de decir si o no a las cosas.

 

¿Cómo afrontar la educación ante esta diversidad?. Utilizar el sistema educativo vigente que ha funcionado siempre o tal vez no, buscar nuevas metodologías, reciclar al profesorado, …. Si eres padre o madre, déjanos tu opinión.

 

#carácterdelniño #retos #educación #cambios #mirandoalfuturo #profesorado #padres&madres #ingeniu #ourenseesfuturo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *