Ser, desconectar y soñar es la clave

Ser, desconectar y soñar es la clave.

Todos sabemos lo importante que es mantenerse físicamente sanos para disfrutar de la mejor calidad de vida posible. En este sentido, distintos hábitos como hacer ejercicio con regularidad y comer sano son vitales; cuestiones que deberían formar parte de la vida de las personas preocupadas por mejorar su bienestar. Por lástima, con frecuencia se nos olvida el tercer pilar de una vida sana: el descanso.

Así, cabe señalar la importancia del sueño, que es vital en los más pequeños, permitiendo que consoliden lo aprendido a una velocidad de vértigo. En el caso de adultos pasa algo parecido, permitiendo que los procesos psicológicos puedan funcionar a pleno rendimiento. En contraste, muchos estudios muestran los efectos devastadores de la falta de sueño en el cuerpo y en la mente de una persona. Ser, desconectar y soñar es la clave.

– Se reducen las capacidades mentales. Según estudios existe una relación directa entre la falta de sueño y la disminución temporal de algunos dotes psicológicos. En este sentido, cabe destacar la inteligencia, la atención o la memoria. Por otro lado, el descanso se relaciona con la formación de nuevos recuerdos. Así, la falta de sueño puede impedir o dificultar el aprendizaje de nueva información.

– Se ocasionan problemas de salud. Según muchas investigaciones, el dormir pocas horas, produce un aumento del riesgo de sufrir gran cantidad de enfermedades. Así, el 90 % de las personas que padecen insomnio presentan algún tipo de problemas de salud. Algunas de las enfermedades ocasionadas pueden relacionarse con el corazón, diabetis, cáncer, presión arterial, ictus, etc.

Descenso del bienestar, en general. En el caso de no sufrir ningún problema de salud, el dormir pocas horas hace que el día a día sea mucho más complicado. Algunos de los motivos causantes puede ser la disminución de testosterona o el aumento del cortisol. Asimismo, el descontrol en la producción de endorfinas ocasiona problemas como la ansiedad o la depresión.

Según lo expuesto, hemos de mejorar en la medida de lo posible la calidad de las horas de sueño. Algunas de las claves son evitar las pantallas luminosas antes de dormir, descansar el tiempo necesario (entre 6 y 8 horas), etc. En conclusión, se han de respetar los ciclos del sueño, levantarse activos!.

Durante el verano de 2020, a pesar de experimentar un momento convulso debido a la pandemia por COVID-19, adoptemos hábitos saludables. Aprovechemos el tiempo para ser, desconectar y soñar.

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